domingo, 22 de noviembre de 2009

The killer de John Woo: la poética de la violencia








En una secuencia de The Killer el personaje de Danny Lee(el policía) habla sobre el asesino (Chow Yun Fat) en estos términos: “ ...Hay algo heroico en él. Actúa con calma como si tuviera un sueño. No parece un asesino, sus ojos están llenos de pasión...”.
Que un policía justo y valiente hable así sobre un asesino y emplee las mismas palabras que podría utilizar en su mismo código de lealtad, e inclusive que puntualice cómo en sus ojos encuentra pasión y no frialdad es bastante signiticativo.
El asesino que interpreta Chow Yun Fat se mueve bajo las coordenadas de un subgénero del cine de acción que, triunfó en los años ochenta, y se ha venido denominando Heroic Bloodshed.
Por Heroic Bloodshed conocemos un violento género dentro del thriller, genuinamente hongkonés, que nació -entre otras influencias- del polar francés, del cine de yakuzas, de las películas del cine americano (Jean-Pierre Melville) y del wester a lo Sam Peckimpack. Sus héores se mueven al margen de la ley pero prevalece en ellos los sentimientos de honor, lealtad, amistad y justa venganza. En el plano estilístico solía ir acompañado de una orgía de tiros, ráfagas de ametralladoras y una perfecta escenificación de las coreografías...siempre con la finalidad de obtener un derramamiento de sangre heróico.
En realidad, la teatralidad y la mitología del Heric Bloodshed, no partieron de la nada, este universo particular masculino ya había sido escenificado en las películas de artes marciales de la Shaw Brothers con el director Chan Cheng a la cabeza.
A John Woo se le considera un maestro del Heroic Bloodshed y su película The Killer una de las cumbres de este género. Sus códigos y sus imágenes se han quedado en la retina de muchos de los amantes del cine de acción y a una película como The Killer se la considera “obra de culto”.

The Killer está dirigida por John Woo y producida por Tsui Hart dos de los maestros del Heroic Bloodshed, quizá por ello sea uno de los ejemplos más significativos de este subgénero. Como si de un manual del Heroic bloodshed se tratase en ella encontramos los puntos esenciales de su iconografía. En líneas generales la acción se enmarca en escenas melodramáticas personificadas por unos personajes que se presentan más como estereotipos, o iconos, que como seres reales que sufren y padecen, y las mujeres sólo son utilizadas dentro de la manipulación emocional para acentuar los rasgos humanistas de los asesinos.

Las imágenes en The Killer son exhibicionistas más que reales y sus héroes, sobreactuados, están diseñados para mostrar el pathos humano al acentuar el sufrimiento de la existencia humana y la lucha por alcanzar unos valores éticos.
Chow Yun Fat se mete en la piel de Jeff un asesino profesional que en un tiroteo hiere a una cantante de cabaret y decide trabajar en una última misión para pagar la operación de córnea necesaria para que la cantante recupere su vista. Pero en su último trabajo encuentra traiciones y engaños y es perseguido por un justo policía interpretado por Danny Lee. A partir de este momento comenzará una persecución mortal que les llevará a un mismo camino, pues The Killer demuestra que quizá el policía y el asesino vengan de dos mundos diferentes pero ambos comparten el mismo código ético y la misma definición de justicia. Por eso unirán fuerzas contra el mal.

El verdadero problema lo encontramos cuando queremos ir más allá del Heroic Bloodshed, es decir cuando intentamos reflexionar sobre un género que se mueve entre convencionalismos heredados de su propia historia y de elementos foráneos que nos vuelven a situar en el mismo punto de los iconos estilísticos. La conclusión que podemos entrever es que el Heroic Bloodshed está enmarcado en el cine comercial y como tal debe ser analizado y como tal se debe establecer sus coordenadas con el espectador.
Sus héroes no son reales, pero son los héroes que el público exaltó en ese momento (recordemos que estamos hablando de los años noventa conocida como la edad dorada del cine hongkonés).
Woo supo trabajar para un género en el que se encontraba como pez en el agua.

The Killer sobresale por su justo rítmo compuesto por un montaje ágil y una historia entretenida. Además Woo no quiso dejar de volver la cara a sus tradiciones, de ahí las bellas imágenes de la fiesta de las barcas del dragón, y sobre todo cimentó unas bases sobre las que el cine occidental, deseoso de ideas nuevas, quiso exportar a su cinematografía. Occidente exportó el ralentí del tiempo en el montaje, los guiones, los códigos... e inclusive se llevaron a John Woo y a Ringo Lam para Hollywood, pero.... no fue lo mismo. Menos mal que estos directores, cual hijos pródigos, regresaron a su país y a su cinematografía.






2 comentarios:

Chris Waltz dijo...

Nunca había pensado en el cine hongkonés de Woo como comercial, pero tiene sentido. Aún así, todas las películas que he visto de él [siempre hablo de su primera etapa en HK] son autenticas obras maestras, y muy entretenidas. Lo que si creo [aunque puedo estar equivocado] es que fue uno de los padrinos de un nuevo tipo de cine de acción... es una pena que el intento de acerlo "a la" americana no saliese bien.

En cualquier caso, a veces echo de menos cine de este tipo. Las cintas de la Milkyway, aunque tiene muy buena acción, y muchos otros rasgos tomados del heoric bloodsheed, suelen ser más "comedidas"... es otro estilo, vaya.

¡Un abrazo, Nuria!

Pd- Mención especial a la escena de la casa [de la cual has puesto un fotograma]: Me encanta esas dosis de humor de Woo mediante el genial Yun-fat. No es por nada que mi peli favorita sea la autoparódia / homenaje de Woo "Un ladrón es siempre un ladrón", con el magnífico Chow y nuestro siempre amado Leslie... -y que, por cierto, tenía en VHS, ahhaha-

Nuria Alvarez Macías dijo...

Comercial, escapista, revolucionario...el Heroic Bloodshed marcó una época y creó un estilo.
Para mi The killer es una de sus películas más redondas, aunque también aprecio al Woo que quiere ir más allá y refleja el pesimismo de la década con Una bala en la cabeza.
Yo estoy más cercanna al cine de la Milkway pero es cierto que la etapa del Heroic es necesaria para redefinir y renovar todo el cine negro hongkonés.
Ah y estoy contigo Un ladrón es siempre un ladrón es una gran película. Tomo nota para futuras entradas

Hasta pronto Chris

Un abrazo