domingo, 18 de julio de 2010

Ip man de Wilson Yip: obligado a defender el honor de su pueblo



















Cuando una película consigue reunir a Raymond Wong como productor, a Wilson Yip como director, a Sammo Hung como director de las escenas de acción, y a Donnie Yen como actor principal, cuanto menos nos tiene que alertar nuestra curiosidad.
Ip Man consiguió reunir a todos estos astros en torno a una de las figuras más míticas entre las leyendas del Kung Fu: Ip Man, reconocido en la historia de China y conocido por el resto por ser el maestro de Bruce Lee en el Hong Kong de los años sesenta.
Acostumbrado como está Wilson Yip, su director, a la acción, y ya alejado de cualquier noción del noir humano e intimista, la película ondea entre el drama y la acción, y las coreografías de Sammo Hung zozobran entre la energía y la delicadeza.
Ip Man ha sido una de las películas más esperadas en China, y a raíz de su éxito, recientemente, se ha estrenado la segunda parte de la saga. Inclusive Wilson Yip ha comentado que no descarta una tercera entrega con Bruce como centro de miradas.


Yip narra la biografía de Ip Man entorno a dos fechas claves: el año 1935 que nos presenta, en un contexto local, la existencia de las distintas escuelas de kung-fu conviviendo bajo la cordialidad y el respeto; y 1937 fecha histórica en la historia China por la invasión japonesa.
Sin llegar a ser una estructura de capítulos, el año 1937 marca una brecha en la narración, e inclusive, en la gama de colores.

La película, en sí, homenajea a las películas de artes marciales de los años setenta. La presencia de algunos de los temas característicos de esta época, como fueron la rivalidad entre escuelas, la lucha entre la técnica del norte y la de sur, y el fuerte componente patriótico son algunos ejemplos con los que Wilson Yip quiso recuperar ese espíritu de la mano de uno de los maestros más venerados.

El maestro Ip Man conocido por su modestia y por su integridad, convive apaciblemente con el resto de escuelas rivales en la localidad de Fo Shan. Su técnica conocida como la práctica del wing chun está basada más en la defensa que en el ataque, no obstante Ip Man también sabe atacar como así se lo demuestra a un grupo de extranjeros del norte que pretendían ridicular al kung-fu local. En una cuidada escena, con una magnífica coreografía de Sammo Hung, Ip man expone cómo la lucha con un plumero puede vencer a la espada. Puesto que como el mismo le dice a su contrincante: “El kung fu no depende de la edad ni del sexo, depende de la habilidad”

Pero la convivencia cómoda y apacible se rompe con la invasión japonesa a China, desde este momento la película es un despliegue patriótico aderezado por las escenas de acción. Es un perídodo los niños juegan emulando las armas de la guerra y parece que ya nadie se acuerda del kung-fu, es decir de la idiosincrasia China.
Pero Ip Man se ve obligado a defender el honor de su pueblo y luchar contra un general nipón en un auténtico duelo de razas. El resultado es que el Kung-fu chino respeta la filosofía de Confuncio puesto que la virtud de las artes marciales está en la benevolencia al tratar a los otros como a uno mismo.
Ip Man se ve inmerso en las penurias de la guerra y el final de la película, con su marcha a Hong Kong, abre las puertas a la segunda entrega de la saga al narrar la creación de su Asociación Deportiva del Wing Chun en el año 1967.

De nuevo Wilson Yip hace alarde de su virtuosismo visual y se asegura un puesto entre los grandes directores de acción, pero allí donde la acción es espectacular, la historia pierde verosimilitud. El drama se confunde a menudo con el folletín y los brotes de humor que inserta quedan descafeinados. Donnie Yen hace una gran contención para interpretar al modesto y equilibrado Ip Man pero para ellos los demás actores rayan la sobreactuación (como es el caso del siempre correcto Louis Fan interpretando al luchador del Norte).

Tan sólo nos falta esperar, impacientes, el biopic que Wong Kar Wai está preparando sobre Ip Man, con Tony Leung Chiu Wai, dando vida al maestro.
Los derroteros de Wilson Yip, en la actualidad, siempre están dirigidos a la acción, pero afortunadamente Kar wai sigue siendo una caja de sorpresas. Sólo nos queda tener paciencia.

2 comentarios:

leticia dijo...

La actuacion de Ip Man se siente muy agradable para el profano en cine. El efecto de la película es imitar al hombre de principios en todos los aspectos de su vida

nuria dijo...

Sin lugar a dudas leticia la película es muy entretenida, quizá siempre se pide más Wilson Yip que, para mi gusto, tiene una primera etapa con películas que son verdaderas joyas, y ahora está tirando demasiado al cine comercial. Pero yo no le puedo quitar ningún mérito a esta película: entretiene y está espléndidamente rodada.
Espero verte por aquí Leticia, un saludo

Nuria