domingo, 8 de agosto de 2010

Shark Busters de Herman Yan: policías con problemas financieros.








El siempre poco convencional Herman Yan demuestra con Shark Busters que sabe reflexionar, con grandes dosis de ironía, sobre la sociedad hongkonesa de principios de siglo XXI y el sistema económico que le ahoga.
Alejado de cualquier rastro de la categoría III (películas catalogadas para adultos que desarrollan una violencia desmedida cercana al gore), Herman Yan- al contrario de muchos de sus colegas que no han sabido reciclarse y adaptarse al nuevo cine- ha continuado con sus “perversiones” pero, al mismo tiempo, se ha acercado a otros temas desde la reflexión social y la comedia ácida.
Shark Busters es una película inteligente que expone el lastre financiero de las promesas incumplidas que dejó en Hong Kong el histórico año de 1997. La cesión de la colonia británica a China auguraba una bonanza económica que se quedo en saco roto .La situación que nos muestra Yan unos años después, concretamente en el 2002 año en que se realizó la película, es bien distinta. El año 2002 viene a ser un reflejo de las promesas incumplidas para con los habitantes de la excolonia. Por un lado se impulsó en la economía el sector exterior, mientras que el interno (la economía doméstica) continuó muy débil, con altas tasas en desempleo, con salarios bajos y con una gran disminución en el consumo. Herman Yau concentra esta crisis en la vida de un grupo de policías que, obligatoriamente, se tienen que adaptar a los cambios de su entorno. Y, curiosamente, son unos policías que no utilizan sus armas, que sus acciones son pausadas, y que se muestran más humanos al mostrarse sus miserias.

Una atípica historia de policías le sirve a Herman Yan para adentrarse en uno de los problemas más acuciantes de la sociedad hongkonesa: la crisis financiera de principios de siglo. Yan reflexiona sobre el malestar de su entorno, así como de la pérdida de los valores morales. Aderezada con un fuerte sabor ácido e irónico Shark busters refleja con crudeza los ahogos económicos de un grupo de policías, pero al mismo otorga una luz en ese camino, a través de los toques de comedia matizados con un final optimista.

La prensa se hace eco de las deudas económicas del teniente TC Lee (interpretado por Danny Lee una de las leyendas del cine hongkonés), mientras que el resto de su equipo también se ven agobiados por la devolución de sus prestaciones. Este es el caso del policía que interpreta Hui Siu-Hung (habitual en el cine de Johnnie To) que a través de la presión familiar por sus apuros económicos, adquiere el papel más realista dentro de este grupo de policías. Policías que, a la larga, se cansarán de su situación y tomarán las riendas ante la manipulación financiera de una tríada, que en esta ocasión, es retratada como un gran tiburón financiero (de ahí el título de la película).

Como en muchas cintas del cine negro actual de la excolonia, en Shark Busters, observamos como la tríada se une al devenir de los nuevos tiempos, y muy al contrario de quedarse estancada en negocios obsoletos, aprovecha la deuda doméstica del ciudadano medio para presionarle e intimidarle.
Esta tríada encabezada por otro de los habituales de Johnnie To: Lam Suet, no hace sino humanizar a los héroes de nuestra historia. Los policías de Herman Yan no se enfrentan a la muerte diaria, ni a tiros venenosos que acaben con su vida, sino que se su vida se resume en una lucha diaria por llegar a final de mes, y liberarse de las deudas mafiosas.
Esta interacción de sus protagonistas con la sociedad, quizá le reste acción y ritmo a la historia, pero gana en reflexión y en denuncia ahogada, eso sí, en oportunos momentos de comedia.

Shark Busters fue realizada con bajo presupuesto a medio camino entre las intenciones de Yan por acercarse al cine de autor, y el cine comercial alejado de cualquier conato de semejanza con la “popular” cinematografía de Wong Jing. Sin lugar a dudas, lo que para Wong Jing se hubiese convertido en una comedia fácil, e inclusive esperpéntica, Herman Yan lo convierte en una reflexión satírica e inteligente.

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