domingo, 21 de octubre de 2007

WILSON YIP: un viaje a través de los sentimientos. Bullets over the summer y Juliet in love




La filmografía de Wilson Yip abarca todos los géneros y todos los matices posibles que un creador, como él, es capaz de hacer. No descubro nada si señalo que estamos ante uno de mis directores favoritos, quizá porque sus películas transfieren una atmósfera de autenticidad e intimismo, o porque maneja cómo nadie la sutileza de los sentimientos.
Su lema radica en no explicar una historia , es el espectador el que debe empaparse de ella y compartir las emociones que Yip pone sobre la mesa. Por ello muchas veces sus finales se nos pireden entre su particular lirismo y su envoltorio onírico. Wilson Yip nos ofrece la magia de la cinematografía y la adereza con el thriller más personal y sincero.
Permítanme, por tanto, que nos zambullamos en dos de sus obras maestras: Bullets over the summer y Juliet in love. Dos pequeñas joyas que marcaron un punto de inflexión en su carrera del que, desgraciadamente, se ha ido alejando para hacernos partícipes del mejor thriller de acción. Dos películas que nos hablan de la dificultad, y sobre todo del deseo, de encontrar un lugar en la vida.




Dos carreras

Tanto Bullets over the summer como Juliet in love comienzan con dos carreras. Dos preciosos travellings laterales que nos presentan a los personajes. En la primera un policía (Francis Ng), corre con todas sus fuerzas para evitar un robo, y en la segunda será Sandra Ng la que se quede sin aliento en busca de un destino que el espectador desconoce.En la primera, mientras Francis Ng corre, una voz en off habla directamente con el espectador y -entre otras frases- dice: "deberíamos beber ocho de vasos de agua y dormir ocho horas al día. No deríamos fumar ni beber demasiado, deberíamos hacernos un chequeo de salud regularmente"... en definitiva "No debería existir nada que debiera o no debiéramos hacer". Palabras contundentes que Yip pone sobre el tapete y que el espectador debe intentar descifrar durante toda su historia.











En la segunda, en la carrera de Sandra Ng, no hay voz en off simplemente aparece nuestra protagonista con la cara desencajada y descalza, desesperada por llegar a su destino. Mediante breves flash back, a modo de pinceladas, nos enteramos de su particular drama:ella es una mujer con cáncer, que le han estirpado el pecho y su marido le ha pedido el divorcio. Tras un corte, y con el blanco y negro tiñiendo las tonalidades de la pantalla, aparece nuestro protagonista (un jugador de apuestas, de nuevo interpretado Francis Ng) que mediante la voz en off interroga al espectador : " Quisiera hacerles una pregunta, ¿saben lo que desean en la vida?. De verdad que yo no lo sé, pero qué importa".Dos mensajes concisos que directamente nos hablan de las motivaciones y de las existencias de sus personajes y ,que quizá indirectamente, expongan la visión personal de Wilson Yip con respecto a su sociedad.




Tanto en Bullets como en Juliet, la soledad aparece como el escenario melancólico y frustrante en el que se mueven los personajes. Los dos protagonistas, en ambas películas, han conocido el sentimiento de orfandad y su deambular por el mundo está marcado por la estrella de la fatalidad y lo impresible de la existencia. Cuando el policía de Bullets nos dice que no debiera existir nada que debiera o no debiéramos hacer, nos está intentando convencer, desde su propia lógica, que la vida no está marcada por unas reglas y que esa misma vida muchas veces es injusta e impredecible. Deberíamos hacer todo lo bueno y no deberíamos hacer lo malo, pero lo cierto es que al final él termina moribundo delante de una máquina de refrescos de la que no recibe nada a cambio después de haber echado el dinero para poder beber una simple coca-cola Ese refresco "debería" haber salido, pero solamente cuando él muere la coca-cola hace su aparición. El policía pedía a la máquina (en una bella metáfora de la vida) una vida llena de sensaciones y emociones, quería una existencia colmada con el deseo de estar integrado en una familia, quería apartarse de la soledad, pero... la mayoría de las veces lo que debería ser o no ser justo no está supeditado a nuestra lógica.


En Juliet in love, Francis Ng, canaliza aún más la cuestión y nos pregunta :¿saben lo que quieren en la vida?. Ambicioso interrogante del que al principio desconoce su respuesta pero mediante una mágica historia de amor, consigue llegar a una conclusión: quiere a Juliet, quiere experimentar cómo vibran sus emociones y quiere compartir con ella una vida de la que únicamente sabe de soledad.



La sensación de tener una familia


Llama poderosamente la atención cómo Wilson Yip, mediante un género tan arraigado en la excolonia como el thriller, matiza y expone una serie de retratos tan íntimos, que el espectador se mueve a medio camino entre el pudor y la fascinación, al compartirlos.En ambas cintas el personaje de Francis Ng anhela pertenecer a un familia, estrechar los lazos y vivir en la cotidianidad de los sentimientos más puros y auténticos.En Bullets, la historia se centra, en el día a día de una pareja dispar de policías que, por causa de una misión, acaban alquilados en el piso de una anciana para cumplir con sus labores de vigilancia. A medio camino entre la acción, el drama y la comedia, acentuada esta última por la enfermedad que padece la anciana al confundir a los policías con sus nietos, Yip tejerá una unión de relaciones y creará una burbuja temporal de felicidad en la que, al menos durante unos días, el grupo expimentará como se vive en una auténtica familia. Ese mismo estado de felicidad lo hallarán los protagonistas de Juliet in love, estrechándo unos lazos más íntimos al compartir unos días con el hijo ilegítimo de jefe local de una tríada. La compenetración que comienza a vivir la pareja, primero bajo los atentos cuidados al niño, se irá meciendo entre el nacimiento de sentimientos puros, admiración hacia el otro, deseo de encontrar un lugar en la vida, y por supuesto el amor. Verdadero amor en el que no necesitan tocarse, ni siquiera besarse, pues sus miradas y sus gestos dicen más que cualquier confesión innecesaria entre ellos.




El héroe de nuestras dos historias encuentra un férreo asidero sentimental que experimenta en la protección cargada de cariño hacia la abuela que les cobija en su casa, y en la dueña de la tintorería que está embarazada (Bullets); y en los cuidados del pequeño, y el auténtico amor nacido desde la admiración y la belleza interna del ser humano (Juliet in love). Da igual que Juliet no tenga los pechos grandes, elemento que el amigo de Francis señala imprescindible para poder estar con una mujer, pues él después de deambular por calles atestadas de gente, despues de ser un vagabundo de la vida, después de vivir sin vivir, ha encontrado lo que buscaba. La ha encontrado a ella.Pero, y esta es una constante de su filmografía, a Wilson Yip le gusta subrayar lo impredecible de la vida y corona a sus héroes de un halo de fatalidad que palicen sus búsquedas y sus motivaciones. El policía de Bullets está aquejado de una grave enfermedad que según avance le convertirá en un vegetal, y el jugador de apuestas de Juliet, es un perdedor en el reino de los fuertes. El primero sacrificará su vida por la mujer embarazada y el futuro niño que acaba de conocer. Se doblegará a sus principios y se pondrá del otro lado de la ley para obtener un dinero sucio que se convirtá en limpio en manos de ella. Mejor morir por una causa justa y ligada con el amor que esperando la muerte. El segundo querrá vivir una existencia feliz con Juliet, alejado de deudas y de matones decidiendo cumplir la última misión de su jefe sin saber que le costará su vida. La muerte le llegará a manos de una botella de coca-cola estampada en su cabeza, recordándonos esa otra muerte de nuestro polícia de Bullets dejando de respirar mientras su lata de refresco debería haber salido de la máquina. Irónicamente el abuelo de Juliet repite varias veces en la película: "sin coca-cola no hay esperanza".


Viaje a través del tiempo


Decíamos anteriormente que a Wilson Yip no le gusta explicar sus películas. En una reciente entrevista se le preguntaba: "¿ústed siente que hace magia cuando rueda una película?. Su respuesta, contundente, alegaba que para él hacer cine es similar a proyectar magia. Teniendo presente sus palabras, y la importancia que Yip da a la interpretación personal de cada espectador, vayamos a ese onírico final de Juliet in love en que Francis Ng se reune con Juliet, aún sabiendo de la muerte del primero a manos de unos mafisos. Sabemos de su muerte , e inclusive podemos pensar que Sandra Ng se ha podido suicidar inhalando gases tóxicos, pero asistimos al milagro de su reencuentro. Yip nos sorprende con un viaje en el tiempo, un retroceso de felicidad, que no necesita una explicación lógica. Ese llavero que aferra Francis cuando está moribundo es el mismo que aparece colgado en la puerta de la casa de Juliet, y materializa un encuentro, maravillosamente lírico, entre ambos amantes, que bebiendo en la tradición de la literatura china nos acerca al clásico titulado "The love eterne", donde los amantes alcanzan la eternidad y la felicidad volando siempre juntos convertidos en mariposas . Pocas cosas se explican en Juliet, sus diálogos son precisos y a veces casi inexistentes, es la mirada la que nos describe, el el gesto el que nos introduce y nos mece sobre una maravillosa historia de amor. Es Wilson Yip el que nos invita a hacer un viaje a través de los sentimientos, y es el espectador el que ríe, llora y siente, porque ¿quién no ha experimentado la soledad?, ¿quién no sabe lo que es el sufrimiento?, ¿quién no quiere sentir el verdadero amor?

Parafraseando a Francis Ng en Bullets over the summer : "DEBERÍA HABER MÁS PELÍCULAS COMO ESTAS", "DEBERÍA HABER MÁS DIRECTORES COMO YIP" y "DEBERÍA HABER MÁS ACTORES COMO FRANCIS NG Y SANDRA NG"

1 comentario:

Nuria Alvarez Macías dijo...
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