sábado, 1 de noviembre de 2008

CJ7 de Stephen Chow: un respiro del gag hilarante

Después de éxitos tan celebrados como Shaolin Soccer y la taquillera Kung Fu Hustle, Stephen Chow cambió de registro con una película entrañable, a medio camino entre el cine infantil y la reflexión social, que fue concebida para llenar las salas hongkonesas en el Año Nuevo chino. CJ7 nos presenta a un Chow, más moderado, que se mueve a gusto entre lecciones morales matizadas con un humor de sonrisa más que de carcajada.
Aún así, éste carismático actor y director no se olvidó de su máxima: “dar al espectador lo que quiere ver” y en CJ7 encontramos ese deseo de conseguir el efecto sorpresa y de entretenimiento, que no se olvida de los parámetros comerciales.



El nombre de Stephen Chow está ligado con la alocada comedia cantonesa (las “molietau” o comedias “sin sentido). Durante muchos años, su trabajo, ha estado asociado con los Hermanos Hui como “heredero” de su cine y de su particular forma de concebir el gag genuinamente hongkonés. Inclusive, muchos críticos han comentado que de la fusión perfecta de los tres hermanos Hui: la inteligencia y la picaresca de Michael, la ingenuidad de Ricky, y la presencia de playboy de Sam, nació años más tarde una figura como la de Stephen Chow que revolucionó la comedia cantonesa de los noventa.
Películas míticas como The private eyes (1976) o Security Unlimited (1981) proponían un canto surrealista al gag absurdo que narraban las peripecias de este trío que marcaron el humor de la excolonia durante la década de los setenta y los ochenta.

En esa oda al gag absurdo, pero efectivo, tomó el revelo Stephen Chow el reconocido rey midas del panorama hongkonés que inclusive ha abierto las puertas a los mercados occidentales con dos de sus últimas películas: Shaolin Soccer y Kung Fu Hustle.
Como ya hemos indicado Chow revolucionó, que no renovó, el mercado de la comedia cantonesa, pero la gran diferencia con sus predecesores (los hermanos Hui, o las producciones de Wong Jing) se basó en el cuidado de las historias. Las películas de Chow no son una concatenación de gags hilarantes, a veces, de difícil comprensión para el espectador occidental, sino que por el contrario prevalece en ellas una intención de profundizar en la historia. El argumento puede rayar el absurdo pero no se pierde en el gag esperpéntico o surrealista.
Shaolin Soccer es una explosiva mezcla del molietau (comedia sin sentido) más disparatado con el deporte del fútbol que reúne los mejores efectos especiales. Kunf Fu Hustle, otro ejemplo de virtuosismo de sus efectos visuales, combina el gag cantones con el mundo de la tríada, el kung fu, el musical, el melodrama... e inclusive el homenaje de Chow a su admirado Bruce Lee.


En CJ7, hasta la fecha su última película, aún a pesar de retomar algunas líneas de trabajo de su anterior Kung Fu Hustle como: su particular reflexión en torno a los perdedores se convierten en ganadores, o el descubrimiento de un heroísmo inesperado en el héroe, representa un cambio de registro. CJ7 cuenta con medidas dosis de humor y de efectos especiales, pero la historia pasa a ser más liviana al centrarse en las relaciones de un padre y un hijo, que conviven con la pobreza, y encuentran en un pequeño perro venido del espacio a su amigo y salvador. Curiosamente Stephen Chow deja, esta vez, el protagonismo al personaje del niño y se erige en el defensor y maestro de valores tales como: el esfuerzo en el trabajo, el estudio constante para salir de la pobreza, y el amor y la confianza en la familia.

La película, que a fin de cuentas, es un bello cuento con final feliz, fue realizada para emocionar y divertir a toda la familia. Aunque, lo que verdaderamente nos llama la atención, es que en ella Chow no se desprende totalmente del gag hilarante, sino que su personaje es concebido desde la seriedad y la rectitud a modo de referente de la figura patriarcal.
Un cambio de registro que fue aceptado gustosamente por su incondicional público local, frente a una tímida aceptación internacional más acostumbra al Stephen Chow de Kung Fu Hustle.

3 comentarios:

Oliver Aton jugó Shaolin Soccer dijo...

Qué palabras tan sabias dirigidas hacia una de las personas que más saben de entretenimiento, en bruto y a granel.
Chow es el mayor erudito de la diversión en el panorama cinematográfico actual, con efectos especiales sí, pero diversión pura y sin trampas.

Nuria Alvarez Macías dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nuria Alvarez Macías dijo...

Pues estamos de enhorabuena porque parece ser que está preparando la segunda parte de Kung Fu hustle.
Gracias por tu participación