domingo, 8 de febrero de 2009

Three-Going home de Peter Chan: ¿amor o locura?




El actual cine hongkonés se encuentra en una especie de encrucijada creada a raíz de su pérdida de identidad, como referente y revulsivo del cine de acción, y a su pérdida de identidad sociopolítica surgida por la devolución de la excolonia a China (1997). Si a esto sumamos el nacimiento de otros localismos (como el cine coreano, o el cine tailandés) que han sabido compaginar su idiosincrasia con la cultura global, podemos llegar a la siguiente conclusión: el cine de Hong Kong está touché, o lo que es lo mismo, su cinematografía necesita un revulsivo para que Hollywood vuelva a girar sobre ella, o para que el resto de industrias asiáticas sientan la necesidad de tomarla como guía.
Peter Chan es uno de los directores que más se han preocupado por hacer frente a esta situación: “...es hora que Hong Kong encuentre una nueva identidad...” nos dice.
Para Chan el cine hongkonés no se define ni como cine chino, ni como cine unido al taiwanés, ni como cine occidentalizado, para él –por desgracia- Hong Kong ha perdido su identidad y cuando no se sabe quién se es tampoco se sabe que hacer.
Pero esta situación, como muy bien ha demostrado, tiene su alternativa en la coproducción que se ha convertido en sinónimo de supervivencia.
Su productora Aplausse and Pictures fue creada bajo este fin, pero también para dar oportunidades a los nuevos cineastas asiáticos, al mismo tiempo que consolidaba un alejamiento de las habituales fórmulas del cine hongkonés. Three, película que unía tres historias de tres países distintos, fue una apuesta de gran éxito de taquilla. Chan se encargó de la primera historia, la hongkonesa Going home, Kim Jee-woon y Nonzee Nimiburt filmaron las historias coreana y tailandesa respectivamente. Centrémonos en
Peter Chan que dirigió con maestría una parte de este tríptico dedicado al terror.


Going home reúne en una pequeña historia todo el universo de Peter Chan. Un policía y su hijo pequeño regresan de la China continental a su Hong Kong natal. Su nuevo “hogar” es un bloque de apartamentos, casi en ruinas, que cuenta con una pareja de extraños vecinos.
Este microuniverso será el tétrico marco en el que Chan inserte a unos personajes anclados en el pasado junto que otros que carecen del mismo. Es decir, el peso de la cultura y de la Historia recae en esa pareja de extraños vecinos (con un magnífico Leon Lai) conocedores de la medicina tradicional china y de la sabiduría ancestral. Frente a ellos un padre (Eric Stang) y un hijo de los que no tenemos ninguna información, ni ninguna referencia de su pasado, pero que cómo si de una batalla se tratase se enfrentan con el pasado sin saber que eso les puede aclarar su identidad.

En una primera lectura, Going home, puede verse como una banal crítica al uso de la medicina occidental en detrimento de la medicina tradicional china. No en vano el vecino (Leon Lai) mantiene muerta, en su casa, a su esposa mimándola con todos los cuidados posibles que su medicina le exige con la esperanza en su resurrección. Y cuando el espectador descubre este hecho, al mismo tiempo que lo descubre el policía y es secuestrado por ello, el asombro y la complejidad hacen que esta primera lectura, sobre el debate en torno a la medicina tradicional, se complique ostensiblemente. ¿Estamos ante la locura de Leon Lai por sus cuidados a un cuerpo sin vida?, o por el contrario ¿nos encontramos ante una prueba de amor inigualable?. ¿Es la ciencia lo que mueve al vecino de Eric Stang, o, es la fe y el amor lo que le lleva a realizar sus actos?
Recordemos que si por algo se caracterizan las historias de Peter Chan es por ser contundentes fábulas de amor, ¿por qué no concebir Going home como una historia de amor que se vale del género del terror, y del marco del misterio, para demostrar que el amor puede explicar lo inexplicable?

El propio Chan nos dice: “...lo que realmente estaba tratando de hacer era una película sobre el amor. Una película romántica más que una película de terror...” Lógico en Chan o ¿acaso no es Perhaps Love una poderosa historia de amor que tiene como reclamo el género del musical?, o ¿no es una Wardlors – hasta ahora su última producción- un triángulo amoroso en un contexto épico?

Pero sin lugar a dudas Going home nos permite mirar la realidad desde otra perspectiva. Desde el ya mencionado peso de la tradición en una sociedad que se ve huérfana de pasado, hasta descubrir ese otro Hong Kong que también existe.
Hong Kong imagen de bullicio y velocidad pasa a ser en esta historia un marco de quietud en el que todo ocurre. Un edificio fantasmagórico aislado del ajetreo de sus calles en que Chan y, sobre todo Christopher Doyle en la fotografía, ponen su sello personal. Tomas inverosímiles, travelling difíciles y encuadres imposibles, junto con una paleta de colores grises y verdosos dan vida a un lugar donde el presente (Eric Stang) se enfrentan con su pasado (Leon Lai)

Y en ese mundo de los adultos Chan nos sorprende con la presencia de dos niños. Uno es el hijo Eric Stang el policía que regresa al hogar, y la otra es una niña con un llamativo vestido de color rojo que contrasta con la gama de tonos grisáceos antes mencionada. El niño representa la inocencia, la comprensión y la existencia de un futuro que puede entender el pasado y ayudar a un presente. La niña, sólo vista por el niño y de ahí la comprensión al pasado, vive en el reino de los no nacidos y espera tranquilamente a hacerse una foto con sus padres que nos son otros que los vecinos que juegan con la muerte y la resurrección.
¿El pasado quiere ayudar al futuro para encontrar su identidad?

A medio camino entre el thriller, el drama, las historias de fantasmas, la tragedia, el amor...pero sin miedo a saltarse los convencionalismos Going home se mueve entre la fe y la razón, entre la locura y la ciencia, entre el pasado y el presente para concluir en una intensa y bella historia de amor. Going home es la aportación hongkonesa de Chan en esta coproducción panasiática.

3 comentarios:

Luz de Luna dijo...

Vi ayer la película junto con las otras dos propuestas que están editadas en un solo dvd. La de Peter Chan fue la que más me gustó. Tu comentario me ha venido como anillo al dedo ya que buscaba alguna referencia sobre el director y me he encontrado con tu extraordinario blog. Enhorabuena.

Nuria Alvarez Macías dijo...

Gracias y bienvenido.
Peter Chan es uno de las propuestas menos convencionales del cine hongkonés sin olvidar por un momento la taquilla.
Confieso que es uno de mis directores favoritos, quizá por su variedad temática, por su clima humanista y por ver el futuro en la coproducción.

Hasta muy pronto

Un saludo
Nuria

Anónimo dijo...

una de las mejores historias que he visto de amor puro y verdadero, una historia tan conmovedora como funesta. saludos oscarsanchez@hotmail.co.jp