domingo, 21 de junio de 2009

Viva Erótica de Derek Yee: Wong Kar Wai frente a Wong Jing





Anterior a su thriller más sobrio y reflexivo, Derek Yee, afinaba su filmografía con una película en la que, con un tono a medio camino entre la sátira y el melodrama, desgranaba su industria cinematográfica. Con Viva erótica Yee quiso hablar desde la ironía con la potestad del que conoce su cine desde todos los rincones. No olvidemos que el ahora director comenzó su carrera como actor a muy temprana edad y tras trabajar en exclusiva para la Shaw Brother decidió dar el salto a la dirección en la década de los ochenta.
Más tarde, sin olvidar al público, y por consiguiente al cine comercial, su filmografía coqueteó con un cine más íntimo, con un toque documental y un claro acento humanista hacia sus personajes (One night in Mongkok –ver entrada en este blog; y Protege). La sobriedad de su estilo, acompañada de una cuidada narrativa, han hecho de sus películas historias personales, cargadas de emotividad, que rara vez han caído en el estereotipo.
Pero el año en que se rodó Viva Erótica, 1996, la situación era bien distinta. Wong Jing acaparaba la taquilla con un cine comercial de fácil consumición, con películas que parecían adscritas al lema: “No se trata de crear arte”. Gracias a su producción las películas denominadas Categoría III (de consumo para adultos) parecían hechas en una cadena fordiana donde la calidad no era sinónimo de creación.
Ante esto Yee se sumergió de lleno en la ironía con una película que bien pudiera encontrase en un cruce entre su historia personal y las pretensiones por mostrar la importancia de la integridad artística hacia su cinematografía
.


El argumento de Viva Erótica revive la situación de muchos guionistas y directores que, tras varios fracasos, luchan porque sus ideas se lleven a la pantalla. Este el caso de Sing (interpretado por el mítico Leslie Cheung) que tras varios rechazos le ofrecen trabajo como director en una película pornográfica, de categoría III, claramente comercial.
Su idealismo y sus motivaciones artísticas se verán rotas de raíz al enfrentarse a un proyecto en el que, a priori, no hay cabida para la autoría.

Con Viva Erótica Derek Yee nos quiere decir tantas cosas que tenemos la sensación de que el metraje se le queda corto.
Para empezar Yee arremete contra la situación de su industria, pero lo hace con un tono irónico y condescendiente al utilizar la comedia por encima de cualquier otro género . Hemos mencionado el absoluto reinado de Wong Jing (productor de Sex and Zen, Ebola Syndrome, o Sexy and dangerous, por poner algunos ejemplos) en la década de los noventa, con un cine comercial y convencional que se movía entre los excesos: exceso de violencia- exceso de erotismo- exceso de parodia. Ante la falta de calidad en estos filmes, Derek Yee subraya cómo es posible otro cine siempre que prevalezca la integridad del director acompasado, a su vez, por el trabajo en equipo. (El director, productor, guionista y actor Wong Jing)
Las referencias a Wong Jing versus Wong Kar Wai son constantes con guiños como el uso de la cámara en mano, del objetivo desenfocado, o la iluminación con sombras. En un momento de la película al idealista director Sing se le aconseja que su película no se mueve entre estas directrices: “...No tiene que ser artístico como Wong Kar Wai,, sino como una película de Wong Jing...”
Seguro que Bosco Lam (coguionista junto a Derek Yee) tuvo mucho gusto en escribir estas palabras pues fue uno de los miembros de la escudería de Wong Jing que decidió abandonar el barco con la intención de abrir otra puerta en la cinematografía hongkonesa.
Ambos tampoco se olvidaron, mediante la sátira, de mostrarnos la mítica relación entre la tríada y el cine de la excolonia

Por otro lado, aún a pesar de que el propio Yee, comente que la película no es autoreferencial, no podemos obviar un nuevo guiño en el contexto de la ironía. Frente al personaje de Sing, que acepta una película pornográfica bajo las leyes comerciales, aparece un director que cree un cine profundo y de factura artística, y que –curiosamente- se llama Dereck Yee. Su historia no dista mucho de la del Derek Yee real: comenzó como actor a los diecisiete años y cuando tenía veintisiete su mentor le dijo que las películas de acción ya estaban muertas. Tras esto decidió pasarse a la dirección y tres años más tarde hizo su primera película.
Ahora el Derek Yee de la ficción no puede afrontar el fracaso de su última película: Un tranvía sin ruedas, y decide suicidarse saltando al vacío. Salto que metafóricamente representa la situación de cualquier director ante la aceptación de su obra. Lo irónico es que tras el suicidio la película se dispara y la recaudación y los elogios se triplican.

Paralelo al rodaje de Viva Erótica un grupo de muchachos ruedan una película experimental. Con ellos Yee quiere poner la nota de esperanza, de frescura y de alegría en el futuro de cinematografía. Son ellos los que abren los ojos a Sing, y son ellos los que consiguen que su cine no se pierda en el vació de los tópicos. Sing está haciendo una película porno pero ¿por qué no puede haber arte en ella?
En esos momentos, en la narración, la integridad empieza a ganar la partida a la ironía y Yee expone algunos tópicos, cercanos a la rumorología, dentro de este subgénero: ni las actrices son tontas y sí saben interpretar; ni los actores son maníacos sexuales, sino que más bien al contrario Yee los presenta como felices padres de familia embelesados con sus hijos. Son matices que, sin duda, dan al traste con nuestros prejuicios.

Viva Erótica nos habla de perdedores, pero perdedores que encuentran un camino gracias a su integridad. Sing, en palabras de Yee, enfatiza el trabajo en equipo con la metáfora del futbol, pues para ambos: “la parte más interesante del juego es el equipo perdedor, éste sigue siendo un verdadero equipo unido”
Muchas veces se pierde, se aceptan las críticas, pero –irónicamente- tal como comenta el director que se suicida: “nunca hay que rendirse”.








4 comentarios:

Chris Waltz dijo...

Hoy vi esta película [por tu blog y por la referencia a mi/nuestro amadísimo WKW, claro] y decir que me encantó.

Es una película agridulce, como bien escribes. Lo cierto es que aunque no acaba mal, he llorado un poco con algunas escenas, creo que el mundo que retrata es extrapolable a muchos otros trabajos artísticos, la eterna dicotomía entre hacer lo que crees que debes y lo que no te queda más remedio que hacer para sobrevivir. A veces este es un mundo duro...

Destacar a mi amadísico Leslie Cheung, que sale taaaaan guapo como siempre.

Un beso, te leo!

Nuria Alvarez Macías dijo...

A mí esta película me gusta muchísimo, la primera que la vi me pareció muy intesante cómo el director (Yee) expresaba las dudas del director en la ficción (Leslie Cheung), luego cuando ya te metes un poco más en esta pasión del cine hongkonés la saboreé mucho más al conocer el cine de Wong Jing y la "revolución" Kar Wai. Las alusiones son buenísimas
Sin lugas a dudas Derek Yee es uno de los directores más interesantes del actual panorama hongkonés.

Hasta muy pronto Chris
Beso fuerte

Chris Waltz dijo...

Acabo de recordar una frase que dice Derek Yee en la cinta: "Si pudiese elegir, ahora no elegiría morir" [creo que era así, más o menos.] Me pregunto que elegiría ahora Leslie... me deja un poco sin palabras.

En fin, sólo era un pensamiento que me vio.

¡Un beso!

Nuria Alvarez Macías dijo...

Qué sabio Chris, desgraciadamente a Leslie lo único que hacemos es... echarle de menos

Beso

Nuria