sábado, 25 de julio de 2009

Love unto waste de Stanley Kwan: la deconstrucción del sentimiento






A Stanley Kwan se le conoce con el sobrenombre de “maestro del melodrama”, lo que tradicionalmente se asocia con el término “wenyi” en chino. Wenyi es una contracción de la palabra wenxue, que significa literatura, y yishu que quiere decir arte. Al unir las primeras sílabas de cada palabra (wen y yi) se forma un concepto abstracto pero complementario que podemos denominar melodrama.
En líneas generales el wenyi (o melodrama) es un drama moderno y realista que se asocia con la vida contemporánea en el desarrollo de la China moderna, y que tuvo su antecedente en la literatura de un grupo de escritores asociados con el Movimiento del 4 de Mayo de 1919 que declamaron propuestas nacionalistas y reformistas ,unidas a la adaptación del lenguaje popular.
Algunos décadas después Stanley Kwan, perteneciente a la generación de la Segunda Ola del cine hongkonés, surgida a finales de los ochenta, heredaba la línea trazada, entre otros, por las obras de Elieen Chang (autora de títulos que han sido adaptados en la actualidad como Lust Caution por Ang Lee – véaseLUST CAUTION:el sentimiento sin control que se convierte en deseo y peligro- ; o Red rose, white rose por el propio Stanley Kwan)
Desde sus comienzos Kwan tomó esta vía hacia el melodrama, que hizo suyo, a través de una serie de marcas personales que a grandes rasgos podemos resumir en los siguientes puntos: el interés por temas tan complejos como la identidad sexual y los temas de género en donde se mostraba muy respetuoso con los personajes femeninos. La fuerza y la debilidad que muchas veces ha representado en la bipolaridad hombre- mujer o en el juego parejo lenguaje- seducción. Y la crisis de identidad de los habitantes de Hong Kong que puede ser paralela a la crisis de su propia condición homosexual y su necesidad de proclamarla.
En Love unto waste, su segunda película, su corpus se comenzó a entreverse. La película es un ejemplo perfecto para iniciarnos en los primeros pasos de este autor ligado con la posmodernidad, pero sobre todo interesado por la deconstrucción del sentimiento.


Love unto waste es precisamente eso, un ejemplo perfecto de la noción de deconstrucción de los sentimientos humanos. La película muestra la fragilidad humana analizando las contradicciones y las ambigüedades de unos personajes que se encuentran a la deriva envueltos entre la seducción del amor y el pesimismo de la confusión.
La historia se centra en el encuentro casual de unos jóvenes, en un bar cualquiera de la ciudad de Hong Kong, y los lazos que se crean en torno a sus sentimientos. Tony Cheung (interpretado por Tony Leung Chi Wai) celebra allí su cumpleaños y conoce a tres mujeres: una cantante, una actriz y una modelo. Tras enamorarse de ésta última irá compartiendo con ellas una cotidianidad propia de la juventud de estos años (el año de realización de la película es el 1986)

Kwan elabora una primera parte, con toque de melodrama ligero y convencional, que refleja el retrato desencantado una juventud en crisis. En los años ochenta la sociedad de la todavía colonia inglesa se encontraba en una encrucijada propia de la coexistencia de los incipientes brotes de renovación y el peso de un futuro, no muy lejano, en el que Hong Kong sería devuelto a China. Stanley Kwan quiso subrayar esta brecha generacional mediante la complejidad de sus emociones, la madurez y la inmadurez de sus acciones, y sobretodo la forma en la que sus jóvenes se divertían dentro de una sociedad en transformación.

La narración continua con las relaciones y los amoríos de este grupo cuando, tras un claro efecto de fragmentación – e incluso podemos decir de yuxtaposición- asistimos a una tragedia: una de las amigas (la cantante) aparece brutalmente asesinada en su cama.
¿Es acaso esta yuxtaposición una crítica a la fusión de géneros, a la hibridación, que reinaba en las películas hongkonesas del momento?, o por el contrario ¿es un mero ejercicio posmoderno de experimentación?
Sea como fuese esta ruptura le sirve a Kwan para introducir un nuevo personaje (el detective Lan interpretado por Chow Yun Fat) que investigará el crimen al mismo tiempo que actuará como testigo de sus sentimientos y confusiones. Cual voayeur, el detective, comprobará el dolor de la pérdida, el concepto de la amistad, la traición, y las miserias e imperfecciones del ser humano.

El asesinato no será resuelto y la muerte será definida como una “presencia”. La muerte-presencia que anticipa posteriores películas suyas como la magistral Rouge. Esa presencia no resuelta lleva a sus amigos hasta la isla de Taiwán para trasladar allí sus cenizas y conocer las raíces de su amiga. De este modo Taiwán aparece como una metáfora con doble significado: por un lado sus amigos se trasladan allí para reencontrase con las cosas y las tradiciones que su amiga difunta había perdido. No olvidemos que para Hong Kong, Taiwán representa un anclaje de la auténtica identidad china, y es un modo de palpar una identidad que se les escapa.
Y por otro lado, el traslado a Taiwán bien pudiera ser un homenaje al cine de la Nueva Ola del cine taiwanés que de la mano de Hou-Hisiao Hsien o Edward Yang estaba despuntando.

Al mismo tiempo es curioso como Stanley Kwan se deja seducir por el paisaje taiwanés, pues mientras que las imágenes de Hong Kong se reducen a un número reducido de interiores (discoteca, fábrica, habitaciones...) en Taiwán capta la quietud de sus paisajes y la tranquilidad de su estilo de vida. Kwan, en Love unto waste, no comparte esa visión del Hong Kong posmoderno de Wong Kar Wai, o esa noción de la ciudad como un híbrido social de Peter Chan, ni la urbe de neón a modo de escaparate para occidente con la que a veces nos sorprendeTsui Hark ; Stanley Kwan mira hacia Taiwán como búsqueda de la identidad. Pues para Kwan la ausencia de futuro se tiñe de angustia ante la inminente muerte, por enfermedad, del detective Lan.

Sus personajes deambulan como espectros dominados por su mundo interior en donde la incertidumbre de su tiempo les obliga a adorar a los aviones y alquilar sus casas cerca del aeropuerto, como símbolo de una posible huída. Kwan muestra, como muy pocos, la fenomenología del amor bajo la incertidumbre del futuro, y lo hace deconstruyendo los sentimientos.

2 comentarios:

Chris Waltz dijo...

Esta no la he visto, pero con ese plantel, la pongo en la lista para ver a la mayor brevedad.

Nuria Alvarez Macías dijo...

Si te gusta el cine de Kwan, sin lugar a dudas, merece la pena