lunes, 1 de febrero de 2010

Night and fog de Ann Hui: Tin Shui Han “la ciudad de la tristeza”









Fiel a su estilo, la mirada de Ann Hui reflexiona sobre su realidad circundante, al mismo tiempo que se apoya en dos de los pilares en los que se sustentan la mayor parte de sus películas: la dura y compleja realidad de la inmigración, y el papel de la mujer en una sociedad que muchas veces le es hostil.
Tras el éxito de The way we are, una historia sencilla sobre la vida cotidiana de sus personajes en la ciudad fronteriza de Tin Shui Han, la directora repite la ubicación geográfica pero se centra en los sentimientos más irracionales que van acompañados de violencia y sufrimiento en el ser humano.
La violencia de género es uno de los males universales de cualquier sociedad y en Night and fog (Noche y niebla), que curiosamente toma prestado el título de un documental sobre el holocausto del director francés Alain Resnais, se ahonda en el dolor y la incomprensión de una realidad que se cobra sus víctimas.
De nuevo Ann Hui da voz al que calla, pone lágrimas a los que lloran en silencio y hace de su cine un coto privado para realizar historias poco convencionales que reclaman a gritos su protagonismo.



La historia de Wong (una convincente Zhang Jingchu), madre de dos niñas gemelas y esposa de Lee, recrea el asesinato de una familia encontrada en un pequeño piso de la ciudad fronteriza Tin Shui Han ( conocida coloquialmente en Hong Kong "la ciudad de la tristeza").
Las noticias del televisor anuncian la muerte o el suicidio de todos sus miembros, pero el espectador guiado por los flashback de los testimonios de los conocidos, o amigos, en la comisaría; será testigo del maltrato psicológico y físico de una mujer que sin saber muy bien cómo ha llegado a esa situación se encuentra atrapada en una cárcel oscura (como la noche) y llena de “niebla” por su incapacidad de ver la realidad.

Wong da voz a muchas mujeres que viven esa situación y que tras luchar por escapar se encuentran con un doble muro imposible de horadar. El primero lo construyen a su alrededor y les sirve para aguantar y engañarse a sí mismas disculpando los arranques de violencia de su pareja; y el segundo lo cimienta su sociedad a base de trabas administrativas o situaciones de duda con lo denunciado.
Ambos están muy presenten en la película. Wong acepta las explosiones de su marido (un contundente Simon Yam) hasta que éste llega a unos límites, y ésta se encamina hacia las distintas administraciones para gritar su denuncia. Consigue refugiarse en una casa de acogida junto con otras mujeres en su misma situación, pero al mismo tiempo Ann Hui nos muestra cómo la sociedad, en demasiadas ocasiones, no cumple con las funciones que deben encomendar.
La propia directora comentaba a este respecto: “...Yo quería hacer una película sobre este incidente real y dejar al descubierto las lagunas administrativas. Aunque también quiero señalar que creó que las instituciones son un problema en su conjunto, no individualmente...”

Y ¿cómo es el agresor? Como en la mayoría de las ocasiones cumple con sus clichés. En un principio lleva la doble vida del “monstruo” que se comporta como amante padre y fiel esposo de cara al exterior, pero en lo más íntimo de su ser, la exploración que la directora hace de sus instintos es sobrecogedora.
Cuando Lee conoce a Wong la superioridad del hongkonés llena las expectativas de ella que se sabe inferior por pertenecer a la China continental. Inclusive los padres de Wong comprenden la situación y con franqueza le comentan a Lee que si tiene otra mujer en Hong Kong, aún estando su hija embarazada de él, es libre de hacer lo que quiera.
“... Nosotros somos campesinos del interior y nuestro destino es ser pisoteados”
La propia Wong cuando conoce a Lee entre risas, pero plenamente certera, le dice: “...los hongkoneses roban nuestros cuerpos y nuestros corazones...”

El futuro para Wong se empapa de ilusiones y de promesas en la tierra prometida de la excolonia. Pero cuando se instalan allí viven en la mencionada ciudad de Tin Shui Hai, tan cerca de la China continental que desde allí se divisa. Tin Shui Hai está llena de espacios abiertos, aire puro, pero ella vive en una cárcel. Hong Kong se convierte así en tierra de frustraciones y desilusiones, de golpes y gritos, de dolor y lágrimas... del mismo modo que las relaciones entre China y Hong Kong pues éstas, muchas veces, están llenas de defectos y excentricidades.
A Wong sólo le queda soñar en los pocos momentos de paz que tiene, y es cuando Hui nos sorprende con las imágenes más poéticas de la cinta. Los bosques de bambú del interior que le devuelven sus raíces y las aguas mansas de sus tierras, pero de nuevo la crudeza nos sorprende y la realidad gana a los sueños, pues es en esos mismos bosques fue dónde, y el espectador es testigo, el propio Lee engañaba a su mujer con su hermana.

Realista, reflexiva, convincente, e inclusive la presencia de la ciudad como epicentro de la tristeza,... Night and fog explora el lado más desvalido y más irracional del ser humano. Y hasta tal punto es irracional que, como dijo su directora: “...al final ni siquiera estoy segura de por qué el marido decidió matar a su esposa...”

2 comentarios:

Chris Waltz dijo...

Tremenda esta película. Cierto que el tema, a día de hoy, está más que tratado, pero aún viendo visto películas que deberían impactarnos más por sernos más "cercanas" [Te doy mis ojos], me sentí más impactado y absorbido por esta que por la española.

Una película muy cruda, con un Simon Yam como yo nunca lo había visto.

Muy recomendable.



Un saludo, Nuria.

Nuria Alvarez Macías dijo...

Hola Crish !

Tal como dices la película es muy dura, pero merece la pena.
Está tan bien narrada y reflexiona tan bien sobre temas espinosos, que es de visión obligatoria.

Un abrazo y hasta muy pronto

Nuria