lunes, 12 de abril de 2010

I corrupts all police de Wong Jing: la corrupción colegiada y cotidiana










La corrupción policial ha sido uno de los males endémicos de la sociedad hongkonesa. Entre los años cincuenta y sesenta, cuando todavía Hong Kong estaba adscrita al gobierno británico la corrupción constituía la regla, y no la excepción, en un particular sistema de sobornos que era aceptado y difundido.
En un atisbo de madurez, y olvidándose momentáneamente del humor absurdo y del cine genuinamente comercial, Wong Jing se aleja de su estilo para profundizar en una películas sobre policías. Policías corruptos enfrentados a policías éticos que formaron la ICAC (Comisión Independiente contra la Corrupción, el propio título de la película juega con las siglas del Departamento) en un esfuerzo conjunto por sanar su cuerpo al mismo tiempo que emprendieron un camino de recuperación y lavado de imagen social.
Aún a pesar de zambullirse en el drama y en un tema tan comprometido como la cultura de la corrupción policial, Wong Jing no consigue comprometerse con su mensaje ni con sus objetivos. I corrupts all police está muy lejos de ser, tan siquiera, una secuela de Infernal Affairs, pero no debemos restarle el mérito de centrarse en un tema interesante que resuelve correctamente.



La leyenda de uno de los de los policías más corruptos de la historia de Hong Kong, el poderoso inspector jefe Lak, fue llevada antes a la gran pantalla también de la mano de Wong Jing (como productor). En el año 1991 Andy Lau se metía en la piel de Lee Rock, en una versión demasiado edulcorada, en donde asistíamos a sus primeros pasos honrados y respetables para pasar a su dominio en los negocios ilegales y los sobornos.
Lee Rock concluía con la huída del inspector a Canadá para evitar la persecución de la Comisión Independiente contra la Corrupción.
Algunos años tarde, en el 2009, Wong Jing, repetía la experiencia pero esta vez como director de una película que retomaba la figura del jefe Lak alrededor de un contexto más cruento no exento de sus personales toques de humor negro.

En general el tono de I corrupts all police es serio y dramático. Wong Jing habla de un problema grave de la sociedad hongkonesa al mismo tiempo que subraya, al comienzo y al final de la película, que fue en un momento y en un contexto determinado. Una edad oscura, como nos señala la voz en off, cuando Hong Kong era todavía colonia británica. “...Ahora perteneciendo a China son, tanto civiles como policías, incorruptibles...” una máxima por la que cualquier sociedad no pondría la mano en el fuego.

Pero en esa “edad oscura”, que fusiona la corrupción con el dominio inglés, el sindicato más corrupto era el de la policía. Wong, en la primera parte de su película, nos expone un contexto bastante acorde con la realidad histórica. La cultura de la corrupción, que no implicaba una aceptación ciudadana, estaba fuertemente arraigada en su sociedad. El ciudadano común solía concebir la corrupción como un rasgo típico del mundo que conocía y en el que vivía. Tal como aparece en la película, los sobornos eran causa cotidiana sin la menor resistencia u oposición, y la corrupción estaba fuertemente estratificada y colegiada. Daba igual que un policía dijese, como ocurre en la película, “...soy policía no debería aceptar dinero...” porque al final lo aceptaba y se hacía partícipe de ese engranaje.

El fabuloso casting con el que cuenta (Tony Leung Kar Fai – como el inspector jefe Lak- Anthony Wong, Eason Chan, Kate Tsui ...) da una mayor credibilidad a sus intenciones pero la película en sí flaquea por varias aristas. Su mirada, demasiado fría y poco reflexiva, dibuja correctamente el lado de la corrupción policial pero la Comisión anticorrupción queda desdibujada y sin la fuerza necesaria para ser el revulsivo que realmente fue.
Un simple ejemplo ¿puede tirar la toalla uno de los agentes de la sabia nueva policial porque los corruptos policías de la banda de Lok hayan quemado a su perrito?
Por otro lado, a lo largo del metraje, Wong Jing toma y retoma personajes sin ninguna continuidad lineal. ¿No queda desdibujado el personaje de Alex Fong cuando es injustamente torturado por la policía y retoma su papel en la segunda parte de la cinta como un miembro de la comisión anticorrupción?, ¿ha olvidado ya sus palabras de venganza?, o por el contrario ¿un miembro del ICAC no puede moverse por la venganza?

Los toques de humor negro con los que Wong Jing descarga el drama, el ejemplo de las nueve mujeres de Eason Chan que no son sino las amantes del jefe Lak, no son suficientes para redondear una historia que se le escapa de las manos. Quizá la voz del narrador corte el ritmo, quizá la exposición se anteponga a la narración, o quizá el conflicto ético de algunos personajes no nos sirva como reflexión, pero lo cierto es que en I corrupts all cops Wong Jing realiza un serio y entretenido intento por adentrarse en el drama, aunque su fórmula mágica siga siendo el cine comercial aderezado con su sello alocado y taquillero.

2 comentarios:

mariola dijo...

Oye, qué pasado está el Tony Leung Kar Fai, ¿no? ¿De verdad que ese es el tío de El Amante? Qué pena! Eso sí, el Anthony Wong siempre con su jeta.
Un beso. Nos vemos

Nuria Alvarez Macías dijo...

Los años no pasan en balde pero Kar Fai es un número uno. Ya te pasaré más filmografía de Anthony que ya se qué te gusta mucho.
Hasta muy pronto y un beso gigante Mariolilla

Nuria