lunes, 3 de mayo de 2010

Fulltime Killer de Johnnie To: un complejo entramado narrativo






De la poderosa y prodigiosa mente del guionista y director Edmond Pang (véase Exodus de Edmond Pang:el cine negro más desconcertante y surrealista ) nació una historia producida por el inteligente binomio de la Milkway, Johnnie To y Kar Fai, y por la estrella hongkonesa Andy Lau.
Fulltime killer se convirtió en una de las novelas más aclamadas de Pang al fusionar dos de sus grandes aficiones: el hardboiled literario y el herioc bloodshed tan característico de su cine local.
La presentación de dos duros protagonistas en los roles de asesinos a sueldos a tiempo completo fueron el reclamo para que Johnnie To, cual rey midas, pusiera los ojos en esa historia para convertirla en un guión repleto de acción y de marcas posmodernas.
To no se contentó con hacer un thriller de acción efectista y trepidante sino que, fiel a su mente inquieta, demostró cómo el cine negro también podía ser un ejemplo de análisis y experimentación, al mismo tiempo que un ejercicio de estilo impecable.



Fulltime killer se aproxima a la rivalidad entre dos asesinos profesionales. Por un lado O, de nacionalidad japonesa, es frío, serio y excesivamente calculador, frente a él el chino Tok un exhibicionista que gusta de la teatralidad para llevar a cabo sus asesinatos.
O admite que matar no es fácil, pero que es mucho más difícil dejar atrás la memoria. Tok, por el contrario se pone un careta de Bill Clinton para que su profesión sea más operística. Frente a la seriedad de O se alza la parafernalia de Tok, amante de las películas de acción, que sirven a la historia para introducir pequeños cameos de títulos míticos del noir como El Mariachi, Leon el profesional, o Le llamaban Bodhi


Ante la profesionalidad del japonés, que le ha llevado a ser el número uno en su profesión, Tok se verá amenazado y querrá usurparle el puesto. La presencia de una chica, punto de unión en esta carrera, y de un policía, que pasará a ser el narrador de la historia, nos enmarcará a los dos asesinos en las zonas comunes del conflicto.

La primera parte de Fulltime killer tiene un desarrollo convencional, con la presentación y rivalidad entre los dos protagonistas. Las escenas introductorias de uno y otro son dos ejercicios perfectos en donde To implica los elementos formales de la escena con la personalidad del asesino. Por ello la escena inicial en la que O se dirige a la estación con una simple arma para alcanzar su objetivo, contrasta con la escena de Tok (interpretado por Andy Lau en una medida sobreactuación) en Tailandia en donde se aleja con su moto entre sonoras explosiones al dinamitar la prisión.

Pero de primera parte, no exenta de flashback y de recuerdos, que proporcionan los avances y retrocesos en el relato, se pasa a una segunda en donde el esquema narrativo se complica ostensiblemente. Asistimos a un complejo entramado narrativo al aparecer en escena el oficial Lee (Simon Yam). De este modo el binomio de asesinos se convierte en un trío por la persecución, rayando en la locura, del policía. Algunos críticos han denominado el papel del oficial Lee como si de un demiurgo se tratara con la capacidad de alterar el final de la historia.
Sea o no demiurgo su original papel de policía se traslada al de escritor, con la misión de narrar la historia de estos dos asesinos. Es en este momento cuando la película combina la acción, inclusive pirotécnica, con elementos del lenguaje posmoderno. Lee, como escritor, analiza el propio relato, se sumerge en él hasta el punto de hablar de un análisis metalingüístico. De ahí que no sepamos cual es el verdadero final, o que dudemos de la profesión de Lee, ¿es un policía que escribe?, ¿es un escritor que se inventa una historia?, o inclusive ¿es un asesino que traslada al papel su profesión?
Como muy bien se ha dicho Johnnie To construye media película y deja que Lee la cierre. Un ejercicio del que el espectador también puede ser partícipe.

Fulltime Killer concluye con la resolución del duelo acercándose a los postulados del heroic bloodshed pero con el estilismo propio del Sr. To. Juega con un cine exhibicionista al mismo tiempo que nos ofrece un serio análisis del relato. No obstante la película es el resultado de dos de las mentes más fructíferas e inteligentes del panorama hongkonés: el rey midas Johnnie To y el desconcertante Edmond Pang.

2 comentarios:

Chris W. dijo...

Otra gran cinta de To. Realmente tampoco puedo comentar mucho más, ya que tú has explicado genial donde radica la diferencia entre este film -aunque creo que todos los filmes de To tienen algo distinto, nunca suele ser "acción por acción"-

Y bueno, a parte de todo lo comentado, volver a reseñar el magnifico trabajo de Simon; ya veo cualquier película en la que aparezca, suele ser marca de calidad.

¡Un abrazo!

nuria alvarez macias dijo...

Bueno Chris, que placer tenerte por estos parajes. Veo que has tomado carrerilla y te estás viendo muchas pelis.

Tienes michísima razón el señor Simon Yam es muy grande y cualquier trabajo en el que aparezca está lleno de calidad.
sin olvidarnos del polifacético Andy Lau, y si, efectivamente, con Wong Kar Wai es otra dimensión.
Lo dicho Chris un placer tenerte por aquí felices vacaciones y hasta pronto
Un beso

Nuria