martes, 15 de septiembre de 2009

Dangerous Encounter of the 1st Kind (Don´t play with fire) de Tsui Hark: violento realismo urbano







Tsui Hark ha recibido a lo largo de su carrera numerosos calificativos, desde el despectivo de “omnívoro” por su capacidad para tomar clásicos y rehacerlos con las nuevas tecnologías y las nuevas modas ( como Story of a Discharged Prisoner de Lung Kong que derivó en la famosa A better tomorrow , o el celebérrimo wuxia : One Armed Swordsman The one armed swordman de Chang Cheh: la Shaw Brothers impone las reglas del wuxia en los setenta.–comentado en este blog- que se transformó en The Blade en el año 1995); hasta ávido productor o astuto director por saber cambiar a tiempo de género antes de quedarse en las cenizas del anterior. (Recordemos su paso a la comedia, que el público de finales de los ochenta demandó con entusiasmo cuando la Primera Ola del cine hongkonés , movimiento al que él perteneció, estaba dando sus últimos coletazos)
Pero antes de que el espectador proclamase que no iba al cine para ver lecciones morales ( una definición muy simplista para abarcar la gran renovación temática y de estilos de la Primera Ola), sino para entretenerse, Tsui Hark , tras su paso por la televisión, realizó una de las películas más crudas y de mayor rabia contenida del panorama hongkonés.
Una película como Dangerous Encounter of the 1st Kind solamente es comprensible en el contexto de la Primera Ola. Un movimiento, que sin presentar un corpus de directores compacto, sí se movió en unas directrices similares. La película, al igual que muchas otras de su coetáneos ( Boat people de Ann Hui,véase Boat people de Ann Hui: la fotografía más cruda de la realidad; o Man on the brink de Alex Cheung...) enfrentaba al espectador con su sociedad actual no escatimando en mostrar una violencia que nacía desde los instintos más bajos y egoístas del ser humano. No era el momento para una violencia acrobática ni coreografiada, eso llegaría más tarde, la década de los ochenta se centro en historias locales donde las calles de Hong Kong tomaban el protagonismo y donde las desigualdades sociales tomaron la palabra. Era el momento para mostrar la más cruda y dolorosa realidad.



Dangerous Encounter of the 1st Kind, también conocida como Don´t play with fire, es una confrontación directa del espectador con la sociedad de su década. Tan directa, y a veces tan cruda, que fue víctima de la censura por parte de la todavía colonia inglesa.
Cercana al docudrama (género que combina el realismo social con la ficción) la película comienza con las vistas de un casa de vecinos de uno de los muchos barrios de los suburbios de la ciudad. A modo de banda sonora se escucha la sintonía de una emisora de radio que yuxtapone las noticias locales. Con ella Tsui Hark nos presenta una sociedad enmarcada en la dura realidad del día a día. Nos habla de las campañas de las donaciones de sangre, de las casas que pueden ser arrastradas a causa del lodo por las fuertes lluvias que se avecinan, y también narra el descubrimiento de un grupo de jóvenes en uno de los estanques de la ciudad.
Jóvenes ahogados que no distan mucho de los jóvenes protagonistas de la historia.

Hark nos presenta a una juventud que juega con fuego y al final se quema. Tres amigos, de distintas clases sociales, puntualizando así que no sólo la falta de ética y la “gamberrada” proviene de los suburbios, se divierten construyendo artefactos explosivos para detonarlos en lugares públicos. Al ser descubiertos por una joven, de instintos psicóticos, se enmarañarán en un “juego” del que no podrán salir.
De este modo, su inicial violencia-gamberra se transformará en una violencia intrínseca en el ser humano que saca lo peor de la especie.
Tsui retrata a la juventud como ratas enjauladas, esas mismas ratas que la chica tiene en su casa, y que sufren sin posibilidad de lucha a los juegos sanguinarios de su dueña. La única diferencia es que esas ratas sufren y mueren, mientras que esos jóvenes creen que dominan el mundo, pero al final sufren, enloquecen y mueren.

Pero ¿por qué ese retrato tan cruel de la juventud? Las propias desigualdades y el marco social pueden responder a este interrogante pero Hark va más allá y en un momento dado, después de un instinto nihilista de la protagonista a tenor de su ausencia de reglas, tira un cubo de tinta a una compañera y se le pregunta: ¿por qué has hecho eso?, ella simplemente responde “porque quise”.
En esta frase está encerrada una autarquía de reglas que ofrecen al espectador una ola de violencia voluntaria por parte de su protagonista. Las imágenes más impactantes, hasta el extremo que algunos críticos las han denominado buñuelistas por la crudeza similar a la que mostraba el director andaluz en sus películas, tienen que ver con la caída y la agonía del gato que ella tira por la ventana.
Una persona que disfruta con esta explosión ¿hasta dónde puede llegar? Tsui demuestra que las personas pueden estar alienadas hasta que en ellas estalla la violencia, a partir de ese momento juegan con fuego y les gusta.

La masacre final, con los tres chicos refugiados en el cementerio, representa el delirio de Tsui por demostrar la pérdida de la noción del ser humano. Primero en ese grupo de chicos – chicos a los que Fruit Chan volverá a colocar en el cementerio como marco social en donde se aíslan y conviven con sus frustraciones (Véase Made in Hong Kong: la mirada reflexiva de Fruit Chan )- , y segundo en el grupo de mercenarios americanos procedentes de la guerra del Vietnam.

En el plano estilístico Dangerous Encounter of the 1st Kind representa una sencillez que pasaba por su formación televisiva. La experimentación en los encuadres, la agilidad en el montaje, la planificación secuencial...acercó al espectador a una historia cruda que quería plasmar una denuncia social, más en el plano intrínseco del ser humano, que bajo el manto del proselitismo. Tsui Hark mostró una realidad sin humanidad y regida por la violencia, quizá porque en ese momento Hong Kong se encontraba entre los cambios bruscos de su sociedad y la búsqueda de una identidad que idealizaba.

2 comentarios:

Chris Waltz dijo...

Tenía ganas de ver algo así, parece muy interesante y cruda. Aunque reconozco que me gusta la belleza del cine de Woo, casi todo el Hk noir [si se le puede considerar así a esta] me enganchan.

A ver si la encuentro, porque no está editada en España, ¿verdad?

Un beso!

Nuria Alvarez Macías dijo...

Quizá ya con esta película se estaba gestando el heroic bloodshed tan del gusto de John Woo y con la producción de Tsui Hark, pero Don´t play with fire es un escalón anterior.
La crudeza es tal que las imágenes golpean con tal fuerza que a veces te quedas noqueada.
Es un noir muy crudo pero merece la pena acercarse a él.
Desgraciadamente no está editada en España y tenemos que tirar de esos otros "canales" que todos conocemos y nos aproximan a nuestra pasión hongkonesa
Ya me dirás qué te parece
Un beso y hasta pronto

Nuria
Un beso